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martes, 24 de septiembre de 2013

Puerta caballar.Puerta caballeriza.

En nuestro hacer diario podemos encontranos con elementos constructivos de las edificaciones, que no sepamos identificar, o llamar por su nombre.

En esta subsección del apartado de toma de datos, me iré refiriendo a elementos de la arquitectura tradicional que son poco conocidos y que merecen una especial atención por su interés.


Puertas caballares.

En mi ámbito de trabajo, solemos denominar así a las puertas, generalmente de entrada a las edificaciones, compuestas por dos hojas superpestas sin marco intermedio.
El término caballar supongo procede de su similitud con las puertas de los establos donde se alojan los caballos.



Puerta caballar.
Puerta caballar en la salida al huerto de una vivienda.

El objeto de la forma que presentan estas puertas no es otro que impedir la entrada de animales al interior de la vivienda permitiendo, a su vez, la entrada de ventilación e iluminación a las estancias de la misma.

Resultaba frecuente atar a los caballos a la puerta de casa, mientras se tomaba un bocado o se cambiaban las herramientas para ir a otra finca. Al objeto que el ganado no entrase en casa, pero sin tener que llevarlo al establo, se disponían unas argollas fijadas a la pared de la edificación. A ellas se ataban las ganaderías.

La tendencia natural de los animales era la de seguir a su amo al interior de las estancias.
Al objeto de evitarlo se construyeron este tipo de puertas que permiten al animal inspeccionar el interior de la casa sin acceder a ella.

También impedían el acceso a la casa a los animales que transitaban por la calle.
Para el caso de los estabulamientos de caballos, dada su gran curiosidad, les permitía observar las labores que se realizaban en el establo sin salir de su propio recinto.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Paredes de tapial. Paredes de adobe.

Pared de tapial.

Se denomina así a la construcción de muros exteriores, de carga interior, o de arriostramiento de los anteriores, a base de barro encofrado.
El barro solía provenir de las canteras locales, de las que también se extraía para la elaboración de tejas y otros utensilios cerámicos. Sobre el barro base picado, se añadía agua, paja de cereal trillado y algunos otros componentes, generalmente plastificantes, como orín de caballo.
La masa así preparada, se vertía en unos encofrados de madera y se dejaba secar de manera natural.
Dado el sistema constructivo y el material, el espesor no bajaba de 40 cm., siendo el más habitual 50 cm.
Para grandes construcciones, el espesor se solía aproximar al décimo de la altura. Si el muro tenía 6 m. de alto, el espesor del muro era de 60 cm.

Pared de adobes.

Se denomina así a la pared, de carga o división de estancias, construida a base de piezas prismáticas realizadas con barro, según la composición anterior, encofradas en un molde de madera, dejadas secar al sol y recibidas con barro como argamasa de unión.
Las dimensiones de las piezas son muy variables, respondiendo a costumbres locales, siendo una dimensión de referencia la de 40 cm. de largo por 15 cm. de ancho por 10 cm. de alto.




Pared de adobe.
Paredes de tapial y adobe.


DESCRIPCIÓN.
La foto muestra ambas para que se pueda apreciar la diferencia a ojos de un no experto.
La parte inferior es una pared de tapial lo mismo que la pared de la parte derecha de la fotografía.
La junta vertical que se aprecia corresponde con los bataches del encofrado. La junta horizontal del extremo derecho de la fotografía también. No se disponía ningún tipo de unión entre ellos. Se "unían" por gravedad.

Sobre la pared de tapial se sitúa una pared de adobes. En este caso, al ser de carga, están dispuestos a tizón al objeto que tengan un espesor similar al de la pared de tapial.
El uso de adobes en las partes finales de los muros, además de por aligeramiento del conjunto respondía a la necesidad de adaptar la geometría de la fábrica a las pendientes del tejado, cosa mucho más difícil de hacer con tapial.

lunes, 15 de octubre de 2012

Forjados de "ferroladrillo"

Con la generalización de las estructuras de edificios a base de elementos de hormigón, en masa o armado, proliferaron también gran número de patentes de forjados unidireccionales.

Si bien hoy en día podemos hablar de tres o cuatro tipos a lo sumo ( sin entrar en estructuras especiales ), hace poco más de 15 años coexistían numerosos tipos de forjados unidireccionales que respondían a las patentes fabricadas en la zona donde se situaban las construcciones.

Realizar cálculos aproximados sobre resistencia o comportamiento de estas estructuras de forjado, resulta poco menos que imposible si no se dispone de unas mínimas tablas de resistencia.

Encontrar esa documentación cuando han transcurrido más de 10 años desde que se erigió el edificio y cuando el forjado correspondiente a la patente ha dejado de fabricarse, resulta un trabajo tan arduo como inexacto.

No obstante lo anterior, siempre resulta interesante comprobar el tipo y características del forjado que se colocó en un determinado edificio que estemos peritando.


Forjado de cerámica armada.
Cara inferior de un forjado de "ferroladrillo"

DESCRIPCIÓN.
La imagen muestra la cara inferior, una vez retirado el yeso que lo recubría, de un típico forjado de "ferroladrillo" también llamado de cerámica armada.

Solían estar compuestos como os describo a continuación.


  • Se realizaba un encofrado continuo, apuntalado con puntales de madera de eucalipto.
  • Sobre él se disponían las piezas cerámicas, dejando un espacio para formación de las viguetas. Estas piezas podían ser de distintas formas, especiales según la patente, o ser ladrillos convencionales.
  • Se colocaba la armadura de "positivos" sobre el encofrado, interponiendo trozos de ladrillo como separadores.
  • Se colocaba una segunda fila de ladrillos sobre los anteriores, dependiendo del canto del forjado.
  • Se disponían una varillas entre los ladrillos de forma que soportasen las armaduras de "negativos"
  • Finalmente se hormigonaba el conjunto realizando un vibrado manual.
Lo normal es que la capa de hormigón no superara la cota de los ladrillos por lo que no disponían ni de capa de compresión ni de mallazo de reparto.

Pese a que sus cantos no pasaban de los 17 cm. por lo general, han venido dando excelentes resultados en edificaciones de viviendas, estando hoy en día colocados en numerosos edificios de nuestras ciudades y pueblos.